2009.10.30
“Antepongo mi dignidad, la de mi pueblo y la de mi idioma a cualquier cargo político. Estoy dispuesto a dejarlo y a renunciar por encima de todo si se sigue agrediendo al idioma gallego y a la ciudad”, manifestó anteayer don Henrique Tello tras conocer que don Javier Losada había remitido una carta al Presidente de la Xunta de Galicia, don Alberto Núñez Feijóo, sobre el tema del topónimo coruñés.
Don Henrique Telo, por favor, y se lo digo desde el respeto y el afecto que siempre le he ofrecido y que usted jamás aceptó. El que usted nos diga a los coruñeses que está dispuesto a abandonar el poder que tiene en la actualidad (al no haber permitido llegar a la Alcaldía de La Coruña al hombre que les ganó en las últimas elecciones, debido al pacto firmado con el Partido Socialista) es algo que lesiona nuestra inteligencia. Le recuerdo que por considerarme y sentirme un pensante liberal, nunca aceptaré el matrimonio de conveniencia porque ese tipo de “matrimonios” los considero inmorales -aun siendo legales-, ya que se realizan a espaldas del pueblo liso y llano.
La verdadera democracia, don Henrique Tello, se instalará en estos diecisiete hatos, que en una época reciente conformaban la Nación española, cuando nosotros, el pueblo, podamos decidir quienes regirán nuestro destino. Y esa entrega del poder sólo la lograremos cuando seamos nosotros -a través de una segunda vuelta- los que tengamos esa facultad de decidir. Claro que de institucionalizarse este derecho democrático, los Partidos minoritarios poco o nada podrán hacer. De ahí que ustedes, los Partidos minoritarios, sigan comiendo de la “sopa boba” y tergiversando la voluntad de los votantes: los que, en definitiva, somos los perdedores en este juego político, ya que nuestra decisión y nuestro derecho se lo pasan ustedes por el famoso “arco del triunfo”, por aquello de que los elegidos en las urnas son los depositarios de la voluntad española y/o comunitaria.
Efectivamente, mientras no se modifique la ley electoral, ustedes son depositarios de una ínfima representatividad. Pero lo que seguimos reprochando los votantes es que ese ínfimo porcentaje de votos se los “vendan” ustedes al mejor postor, con tal de ocupar escaños de poder: lo que popularmente definen como Partidos bisabra. ¿Y qué se consigue con ello?... Que nuestra cesta de votos caiga en manos de un Partido al que no hemos votado. Y eso -aun siendo legal, repito- no deja de ser inmoral.
Por eso retomo el principio de este comentario. Que no me creo en absoluto ese “órdago” que usted le ha lanzado a nuestro Alcalde, don Javier Losada de Azpiazu. ¿Y sabe usted por qué?... Porque una vez que se ha conocido el poder, y lo que éste comporta, de tontos sería tirar por la borda tan suculento botín.
¿Verdad, que sí?.
Luis de Miranda.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
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