miércoles, 4 de noviembre de 2009

2009.11.03
Como es la actualidad la que nos obliga a los medios de comunicación a analizar el presente, no puedo evitar que siga exponiéndoles mis opiniones acerca de esa especie de “mar de fondo” que mueve las “aguas” del número 13 de la calle Génova. Y aunque en el día de ayer don Mariano Rajoy le ganó la primera batalla a doña Esperanza Aguirre -nombrando Presidente de Caja Madrid a don Rodrigo Rato- y al señor Camps -nombrando un nuevo Secretario General del Partido Popular en la Comunidad de Valencia- ello no quiere decir que el señor Rajoy ya se ha ganado la confianza de los suyos y de sus posibles votantes. Ni mucho menos, aun cuando los sondeos, en caso de que ahora se celebrasen las elecciones generales, están triplicando la diferencia de porcentaje a la derecha sobre el PSOE.
Los cuatro puntos de diferencia, que supuestamente le lleva el P.P. a los socialistas, pueden venirse abajo o incluso invertirse si don Mariano Rajoy no se encincha bien los pantalones entre hoy y mañana. Y analizando cuanta información se va recabando desde que preside el Partido Popular, pienso que volverá a jugar el juego de los gallegos desconfiados: no confesando si está subiendo o bajando las escaleras cuando le encontramos en el rellano de la escalera, entre piso y piso.
Entiendo que un buen político tiene que ser discreto y, además, no mostrar nunca las cartas que piensa jugar. Pero de ahí a creer que sus adversarios son tontos y que él es el mas listo de la clase, el resultado final lo conocemos todos: perder, por tercera vez, las elecciones. Y ahí está precisamente la madre del cordero: que don Mariano Rajoy Brey todavía no ha ganado ninguna elección. ¿Por qué será?.- nos preguntamos una gran mayoría. ¿Será porque su proceder no convence a los suyos?¿Será porque es el candidato ideal para que los socialistas puedan llegar a la tercera legislatura sin grandes esfuerzos? ¿O será porque las nuevas generaciones ya no comulgan con ruedas de molino y se revelan para no seguir siendo los súbditos palmeros, como hasta ahora han sido?. No lo sé. Pero si presto atención a lo que dicen y piensan mis compañeros de profesión, mañana, día 4 de noviembre de 2009, será la fatídica fecha para la derecha española, ya que nada nuevo brillará bajo el sol de la vieja Hispania.
Ojalá me equivoque, pero los síntomas que presenta la enfermedad que padece el señor Rajoy lo llevarán al “coma irreversible”... salvo un milagro. Y los milagros ya están agotados, parece ser.
Luis de Miranda

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