2009.11.27
El Estatuto de Cataluña -como dijo en su día nuestro ex-Alcalde La Coruña, don Francisco Vázquez- no sólo nos da sarpullido, sino que ya nos está cabreando hasta extremos que no quiero ni puedo calificar.
Sin embargo me he preguntado y me sigo preguntando ¿qué pasaría si a partir de hoy mismo todos cuantos estamos amenazados por los altos responsables de la política catalana (lean cualquiera de los doce Diarios catalanes del día de ayer) nos pusiésemos de acuerdo y no comprásemos productos producidos o fabricados en la Cataluña que no es española, según ellos?... Porque imagino que todos ustedes recordarán aquel desprecio que nos hicieron a todos los españoles, con aquella pancarta puesta sobre el cesped del Nou Camp, donde pudimos leer medio mundo (ya que aquel partido se retransmitió por Tv): “Cataluyna is not Spain”.
Y ya que toqué el tema del futbol (del que no tengo ni pajotera idea), si estos descerebrados no son ni se consideran españoles, ¿por qué no se ponen los cajones de la mesa sobre la mesa y se les prohíbe jugar en la Liga Española?... ¿A qué nuestros asalariados (pagados con el sudor de nuestros impuestos) no tienen lo que tienen que tener para frenar de una santa vez tanta vejación hacia la Nación Española: y, por ende, a quienes nos sentimos orgullosos de haber nacido en este suelo patrio?
Con este tipo de pueblos impresentables no se puede andar con medias tintas. Y me jugaría café para todos a que cualquiera de esas dos posiciones (la de no comprar productos procedentes de Cataluña -sin importarnos la clase de producto- ni permitirles jugar a los equipos de futbol catalanes en nuestra Liga) serían suficientes para que dejaran de defenestrarnos y de tratarnos como si fuésemos apestados.
Dejémonos de frases hechas y de que no debemos darle importancia a declaraciones emanadas de impresentables, porque ese no es el camino. El respeto de los pueblos se gana a base de argumentos. Y si los argumentos se los pasan por el llamado “arco de triunfo), los mafiosos separatistas, recurramos a actos pacíficos, como los ya mencionados.
Entonces y sólo entonces sabrán que con el pueblo español no se juega ni se puede jugar. La sartén por el mango -mientras siga en vigor la Constitución actual- la tendremos nosotros. Pero, ¡basta ya!, de una vez por todas.
Luis de Miranda
viernes, 27 de noviembre de 2009
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