lunes, 23 de noviembre de 2009

2009.11.23
Los analistas imparciales han dicho siempre que los separatismos son el cáncer de cualquier Nación. Y quien les habla en estos momentos (escribe) opina lo mismo. ¿Una prueba reciente?... El comportamiento que han tenido con la Nación española los familiares mas directos de los secuestrados marineros vascos.
Todavía no acabo de “digerir” que aquellas señoras vascas que salieron por los Canales de Televisión españoles pidiendo ayuda a nuestro Gobierno Central, presidido por don José Luís Rodríguez Zapatero, para que se tomasen las medidas políticas y humanas que hubiere lugar y liberar cuanto antes a sus seres queridos; esas mismas señoras se hayan negado a subir a un avión de nuestras Fuerzas Armadas, por pertenecer dicha nave al gobierno de España, prefiriendo esperar a los marineros en suelo vasco.
Este tipo de transigencia, por parte del Estado Español, va acrecentando, hora a hora, día a día, el alud de los separatistas y separando, cada vez más, la unidad de España. Primero comenzaron con la destrucción del archivo histórico nacional, que se guardaba con sumo celo en la bella capital salmantina. Después, permitiendo que las tres “ovejas negras” de nuestra Nación (Cataluña, Vascongadas y Galicia), con sus áreas de influencia, (los casos de Valencia, Baleares y parte de Navarra), nos sometiesen al resto de los españoles a una dictadura lingüística. Inmediatamente después, se negaron y siguen negándose a izar la bandera española, colocando las regionales y/o separatistas en su lugar de honor. (Otra prueba reciente la acabamos de vivir con el pesquero Alakrana, que no ondeaba la bandera nacional; y sí, la del País Vasco). Y así podíamos estar relacionando una y otra y otra permisividad.
Pienso que, en tanto en cuanto la Comunidad Europea y la OTAN no tomen cartas en el asunto del Océano ïndico, los secuestros por parte de los somalíes serán casi a diario. Y cuando acontezcan los siguientes abordajes en naves con banderas de Paises inexistentes (que lamentablemente sucederán en breve, visto lo visto) supongo que serán los propietarios de dichas banderas los que correrán con todas las operaciones de recuperación de naves y pescadores; y nó, nosotros, los españoles.
Creo que ya llegó la hora de poner a cada quien en su lugar... que voluntariamente ha elegido. Y si para esos separatistas la Nación española no está reconocida como la Patria común de los cuarenta y tantos millones de ciudadanos, no es de recibo que seamos nosotros, los que somos odiados y vilipendiados por una parte de esas llamadas “avejas negras”, los que tengamos que sacarles las castañas del fuego y a costa de nuestros impuestos.
¿Alguien se ha parado a pensar cuanto nos ha costado a los contribuyentes españoles la operación rescate y pago del pesquero Alakrana?... ¿Y qué me dicen del ridículo que sufrieron nuestras Fuerzas Armadas, en contra de su saber y entender, por haber acatado órdenes superiores?... Mejor será que nunca lo sepamos.
Ahora bien, los hechos están ahí para constatarlos. Las frases grandilocuentes y los “rifi-rafe” entre nuestras representaciones políticas es parte de una obra teatral que a los españoles de bien no nos ha gustado lo más mínimo.
Luis de Miranda.

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