martes, 17 de noviembre de 2009

2009.11.17
Como se van resolviendo uno y otro y otro y otro juicio, bien sean por asesinato, por violación, asesinato y ensañamiento, por terrorismo, por lo que ustedes quieran añadir, aquí, en nuestra querida España, todo eso es un “chollo”. Nos da la impresión a quienes no hemos estudiado leyes; que según el momento, lugar o personaje, los mil y pico de años de condena se convierten en veintipocos; los quince en meses y los tres o cuatro años -según la estadística que se aplique- se pueden convertir en minutos.
En una palabra, que asesinar en España es algo que no existe; porque casi siempre -por no emplear lo de siempre- se condenan a estos descerebrados en homicidas. ¿La razón?... Supongo que tendremos que preguntársela a los que aplican las leyes: porque los que somos parte del pueblo liso y llano no entendemos nada de nada.
Y cayendo en el caso del “Alakrana”, ¿qué les puedo decir?... Pues que el haber traído a los dos terroristas a España estaba ajustado a derecho. Que el devolverlos a su lugar de origen, también está ajustado a derecho. Que el considerarlos terroristas, estaba ajustado a derecho. Y sin embargo, ahora, no son terroristas, porque se aplica el derecho.
Según el sentido común -que como dijo algún imbécil es el menos común de los sentidos- resulta que de ahora en adelante los futuros asaltos a nuestras naves, y por razones humanitarias o por no aplicar el mismo sistema de defensa que pusieron en marcha alemanes y franceses, seguiremos mirando para otro lado o volveremos a “inventar otra chapuza mas”... y volveremos a ser el hazme reír del resto de Europa. Porque después de batir el récord en la celebración de un juicio; después de estar convirtiendo a uno de los terroristas en menor de edad, hoy... en mayor de edad, mañana... en menor de edad, al siguiente, etc., etc.; después de reírse de quienes pagamos impuestos (porque toda esta operación está costando una montaña de euros) ahora resulta que los doscientos años de condena se han equiparado con un nuevo viaje en avión y cuyo pasaje es una “invitación de la casa”.
¿Y qué pasó con el “salvador del mundo”, con aquel iluminado que nos ha demostrado que Francisco Franco Bahamonde había muerto?... Le tienen tanto miedo sus colegas que no tienen el valor de nombrarlo... ni tampoco la “dama de hierro”, a la que tanto le temen cuantos “comen de la sopa boba”. ¿Será él y sólo él, el que le recuerde al Gobierno del señor Zapatero que el único que en España dijo que lo del Salvador era legal fué Luís de Miranda?... Si hubiesen leído la Constitución, en su apartado 272, no hubieran hecho el ridículo. Pero como los políticos y la lectura no son compatibles... pues “ajo y agua”.
Luis de Miranda

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