2009.11.12
Existe un lema que dice “donde fueres, haz lo que vieres”. Y podemos añadir el dicho que dice “en mi casa, mando yo”.
En primer lugar quiero dejar muy claro, pero que muy claro, que no me opongo a ningún credo religioso. Por lo tanto, lo que voy a decir (escribir) a continuación no tiene nada que ver con mis creencias religiosas.
Veamos... Y voy a comenzar por poner un ejemplo para que me entiendan. Si un día cualquiera invito a algunos de ustedes a mi casa, no permitiré que los varones se presenten en calzoncillos y que las damas lo hagan en top-less. ¿Y por qué?.- se preguntarán algunos. Porque en mi casa las normas las dicto yo. Por consiguiente, los que aparezcan en esa guisa no les permitiré la entrada. Punto y final. El que quiera entenderlo, lo comprenderá. Y el que no, se irá por donde vino. ¿Estamos de acuerdo?... Pues lo mismo sucede con las féminas que quieren seguir vistiendo el burka o el velo que cubre sus cabellos, aquí, en nuestra querida España; cuando, para nosotros, esos signos -dignos para los que siguen las normas del Corán- son para quienes no abrazamos tales creencias, signos de esclavitud y vejación hacia la mujer: el ser mas honorable de la tierra, ya que representa a todas las madres de la humanidad. Y a nuestras madres -seres que están por encima de todo lo terrenal- no permitiremos que ninguna ideología -sea del signo que sea- las humillen, tratándolas como seres inferiores a los hombres.
Dicho esto, me gustaría hacer un llamado a los hombres y mujeres que representan el poder legislativo para que de una vez por todas dejen claro esta posición que compartimos el 100% de los españoles de bien. Y si para ello hay que promulgar o modificar alguna ley, que lo hagan, ¡ya!.
Que conste que no se trata de hechos concretos, ni de animadversión hacia tal o cual fémina de religión musulmana. Se trata simplemente de que quienes vienen a mi Patria, a mi casa, se comporten como nosotros y se rijan por nuestras leyes y costumbres. Y si su credo no les permite sacarse el burka o el velo -repito, algo que respetaré siempre- lamentablemente tendrán que regresar a su mundo, no permaneciendo ni un minuto mas en nuestro País; ya que aquí, en los Países de occidente, tendrán que acatar nuestras normas. Y de ese modo evitaremos escenas desagradables, para ambos.
Para terminar, transmitiré con toda crudeza lo que mujeres y hombres sentimos en el fondo de nuestros corazones: si permitimos el velo, el burka, en el presente; en un futuro cercano permitiremos las ablaciones, los castigos físicos y los asesinatos a pedradas de las mujeres, porque también forman parte de la cultura musulmana.
Estampemos en negro sobre blanco, de una santa vez, lo que no estamos dispuestos a permitir, según nuestras propias conciencias, ni permitiremos jamás: la vejación y menosprecio de la mujer.
Dejémonos de historias, de demagogia y de la tan cacareada cultura de civilizaciones. Nuestras madres, nuestra esposas, nuestras hijas y nuestras nietas no tienen porqué soportar la presencia de tales barbaridades en nuestro suelo patrio.
Luis de Miranda
jueves, 12 de noviembre de 2009
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