2009.11.05
El que nuestros políticos respondan siempre y de manera negativa cualquier exposición o decisión del Partidos de ideología diferente, es algo que tendrán que rectificar. Y deben superar esa “letanía”; pues, de lo contrario, seguiremos creyendo, los futuros votantes, que el “no, por sistema” significa que nada tienen que aportar a las declaraciones, sugerencias o acuerdos del exponente.
Además, pienso que este llevar la contraria, ¡porque sí!, sólo suelen hacerlo los ineptos o los que “ponen palos en la rueda” para que jamás el adversario llegue a la meta. O lo que es lo mismo, el cansino “no” es el cáncer que alimenta la muerte de tal o cual Partido.
El que la Cámara de Comercio de la ciudad de Miami haya distinguido a nuestro Presidente de la Xunta de Galicia, don Alberto Núñez Feijóo, como “Español Universal 2009” es una noticia que no ha sentado bien al “matrimonio” Partido Socialista de Galicia-BNG. Y ello se debe a una reacción humana -que no comparto- y que se conoce como “envidia”. Y cuando la envidia emerge sobre la razón, el resultado final es la ridiculez. Y si han elegido a nuestro Presidente del Gobierno de Galicia con la mencionada distinción, a todo bien nacido debería satisfacerle, pues los actos que acompañan a la entrega de la distinción supone, automáticamente, para los distinguidos una serie de entrevistas que aprovecharán para ensalzar las virtudes de nuestra querida España (en los casos de J.J. Ramírez y del cantante David Bisbal) y en el de nuestra inigualable Galicia, por parte de don Alberto Núñez Feijóo. Y por ende -si en verdad conocemos la idiosincrasia de los políticos- los diversos medios de comunicación norteamericanos y de las Américas latinas llevarán hasta sus informativos y a las páginas de los Diarios y Revistas las imágines y declaraciones de cada uno de ellos.
Toda esa lluvia de información gratuita tenemos la obligación de aceptarla, si es que nos consideramos o somos unos buenos y honrados compatriotas. Los que ni se consideran españoles, ni gallegos, podrán seguir ladrando, como los perros que acompañaban la comitiva de los reyes de antaño. Y cuando aquello sucedía, lo que el rey le decía a sus súbditos era lo siguiente: “ladran; luego, caminamos”.
Por mi parte, a los tres distinguidos -gocen o no de mi simpatía- les felicito y les envío un saludo cordial... sabiendo de antemano que dejarán muy altos los pabellones que ellos van representando.
Luis de Miranda.
jueves, 5 de noviembre de 2009
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