2009.10.15
La figura del tránsfuga es para nosotros, los votantes, algo así como el “Judas” para quienes somos católicos. O sea, un traidor que te vende por unas pocas monedas. Sin embargo, y debido a esta chapuza de leyes que consolidan lo que dan en llamar democracia (lo de democracia, entre comillas), hace que estos mercaderes sean legales.
Por el contrario, para el pueblo liso y llano (el que no entiende de juegos políticos ni de traiciones) la figura del tránsfuga es la de un ser despreciable, sin el mínimo sentido de la moral y con un alto porcentaje de “sicario político”. Y como tal sicario -y por el precio acordado- no le tiembla la mano cuando tiene que asesinar a aquel o aquellos que han ganado la mayoría de los votos de la ciudadanía. Ese repugnante individuo es el que hace que muchos españoles (sean de la Comunidad que sean) dejen de votar. Es más, hacen que los que estaban ilusionados para depositar su primer voto -una vez llegados a la mayoría de edad- se vuelvan atrás y comiencen a opinar entre ellos que “lo que merecen estos tipejos es que los metieran en la cárcel, por haber metido en el saco de la oposición a un grupo de votantes, que su único pecado fue haber votado a quienes obtuvieron los mayores porcentajes de votos”. Esto es exactamente lo que argumentan y analizan nuestros jóvenes.
Ahora bien. Lo mas repugnante de todo este “mercado de votos” es que en este Reino de Taifas, llamado “Galicia”, en el día de ayer los tres Partidos mas votados (PP, PSOE y BNG) han pactado “no incluir a tránsfugas en sus listas electorales”. Y repito lo de repugnante porque, al igual que ustedes, estos pactos que acuerdan nuestras fuerzas políticas son para no cumplirlos... una vez tenga en sus sedes del Partido los resultados finales de la última cita electoral.
Es tal la ansiedad por ocupar el sitial del poder que son capaces de vender a sus propios congéneres. Y la prueba la tenemos a diestra y siniestra.
Pero tampoco olvidemos como estos mismos políticos, una vez se ven acorralados, son capaces de recurrir a lo que haga falta, con tal de morir matando.
Por ejemplo, presten mucha atención, a partir de hoy, a los cadáveres políticos que van a saltar por los aires... hasta que no lleguen al epicentro del tornado. Y el epicentro de ese tornado se apellida señor Rajoy. Y mientras el Partido Popular no tenga los “guáramos” (como les llaman en Venezuela) para decirle “¡váyase usted, señor Rajoy!”... las escisiones están a la vuelta de la esquina... y terminará ese gran Partido Político en el mismo lugar que la U.C.D. de don Adolfo Suárez. Y como está en estos momentos la situación socio-política española, de quebrarse uno de los puntales de una posible democracia, la Nación española se irá por una peligrosa pendiente.
Pienso que ha llegado el momento de que alguien con alto poder e inteligencia (por ejemplo, el señor Rubalcaba) reúna a todos los poderes que conforman nuestra Nación y aconseje archivar las tramas Gürtel y Millet y el caso “Faisán” (el más peligroso de todos, para una democracia); pues, de lo contrario, esta táctica de “y tú, mas” hace que nadie, absolutamente nadie, quiera seguir una hora mas rodeados de traidores a la Patria y de ladrones: que conste que estos calificativos se los tiran nuestros políticos a la cara del adversario.
Luis de Miranda
jueves, 15 de octubre de 2009
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