viernes, 2 de octubre de 2009

2009.10.02
Las generaciones anteriores a las nuestras nos han dicho, por activa y por pasiva, que “nunca se deben poner todos los huevos en la misma cesta”. Y esa norma -escrita o no escrita- es válida para cualquier situación que se nos presente: que nos ha tocado un “euromillón” o una fuerte “primitiva”, jamás se nos ocurra recurrir a un Banco determinado o a mantenerlo en efectivo. Ese capital hay que diversificarlo ó pronto comprobaremos que, poco a poco, se va disipando, evaporando y perdiendo potencialidad.
Pues resulta que en nuestra amada España -al igual que Irlanda- los insaciables constructores, con la ayuda de los políticos de turno, creyeron que la “mina de oro” que se les puso ante los ojos, su veta nunca se agotaría. Y así fue. De manera que saltaron sobre los terrenos de la piel de toro como buitres sobre la carroña... obteniendo unos beneficios netos grotescos. Y si en la Hispania contenida entre Portugal y Francia, mas las islas mediterráneas y atlánticas, se necesitaban 300.000 viviendas/año, los descendientes de aquellos negreros que trasladaron mano de obra de África a las Indias recién descubiertas, se pusieron a construir 600.000: justo el doble. Y no sólo eso, sino que cargaron el barco con tantos tesoros robados que terminaron en el fondo del océano: arrastrando con ellos a cuantos hacían que el barco navegase, a fuerza de sudor y latigazos.
Debido a que el terreno -donde se toman las decisiones y se aprueba o deniegan los permisos de todo tipo- estaba “abonado”, el poder actual no ha tenido inconveniente en llenarles los bolsillos con el dinero de nuestros impuestos: dádivas que ahora tenemos que pagar quienes no contamos con infra-estructuras económicas o con “telas de araña” en las Islas Feroes o Shechelles o simplemente en los EE.UU. , para no tener que ir tan lejos.
Cuando el Fondo Monetario Internacional y economistas de nivel internacional nos estuvieron advirtiendo que aquellos Paises (entre los que nos encontrábamos nosotros) que estaban experimentando el “boom” del crédito, una burbuja inmobiliaria o grandes déficit por cuenta corriente, que si seguíamos por esa ruta caeríamos inexorablemente en una recesión de consecuencias impredecibles.
Como el señor Sevilla le dijo en su día a nuestro Presidente del Gobierno de España que en dos tardes ya lo especializaba en economía, el señor Zapatero se lo tomó tan en serio que todos cuantos consejos le dieron y le dan los organismos mundiales especializados se los pasa por “el arco de Triunfo”, pues en este día 2 de octubre de 2009 no hay nadie mejor que él para sacar a España de la ciénaga en la cual su cabezonería nos ha metido.
¿Se acuerdan ustedes que -hace ahora trece meses y cuando el Grupo Prisa y sus adláteres negaban la recesión- les adelanté que hasta el mes de octubre de 2010 no empezaríamos a ver la salida del túnel?... ¿Y qué me llamaron?... Eso es lo de menos. Lo que hicieron fue ignorarme y cerrarme las puertas, por predecir una gran barbaridad, puesto que en España no pasaba nada. ¿Lo recuerdan?... Y el 90% de ustedes han creído al señor Rodríguez Zapatero... Y el mismo 90% se esconde bajo aquella alfombra que lo tapa todo y que dice: la recesión vino por culpa de los EE.UU... Y el mismo 90% cree en lo que les dice un grupo de “mentirosos compulsivos”... Pues sigan por ese camino, que pronto, muy pronto y lamentablemente sufrirán en sus propias carnes el peso de las barbaridades cometidas -.a nivel económico- en nuestra Nación española. Y una vez se vean en el fondo de la ciénaga, les recordaré -con todo el dolor de mi corazón- que ustedes tienen y tenemos lo que nos merecemos, por no haber creído las advertencias que nos hicieron los especialistas internacionales en economía.
Luis de Miranda.

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