2009.08.18
Dentro del “staff” ejecutivo del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero, está una guapa y simpática señora que se llama doña Trinidad Jiménez, a la que en su última remodelación gubernamental fue nombrada Ministra de Sanidad. Y claro, su misión -si es que no estoy equivocado- es la de velar por la salud de todos cuantos residimos y vivimos en los 17 establos, cuyos dueños y señores conforman las Cámaras (alta y baja) y La Moncloa.
Pues bien. Resulta que nuestra sonriente Ministra nos anuncia que se va a endurecer la ley antitabaco; puesto que -según ella y sus adláteres- “el 70% de la población está a favor de una prohibición total del humo”. ¿De qué humo me habla, doña Trinidad?. ¿Del que fumiga las ciudades y nuestras carreteras los motores a combustión?. ¿Del que sale por las chimeneas de los crematorios -adonde yo iré a parar, por cierto- que convierten en cenizas a los 55.000 fumadores que fallecen de cáncer de pulmón, cada año?. ¿Del que generan las miles y miles de Empresas que desequilibran el nivel permitido de contaminación?.
Mire, doña Trinidad, si como usted nos dice y cree el quemar tabaco daña gravemente la salud de los humanos, ¿por qué no le echa usted ovarios y su presidente, testículos, y prohiben la siembra, producción, compra, venta y consumo del tabaco?.... ¿Por qué recurren todos ustedes a la demagogia para engañar a cuarenta millones de disminuidos psíquicos?... Lo de “disminuidos psíquicos” se extrae debido a los argumentos que ustedes emplean con nosotros, los votantes. Porque si nos consideraran medianamente inteligentes -o simplemente, despiertos- no nos contarían estas milongas que se parecen mucho a las que escribió el argentino Le Pera.
“El fumar es malo para la salud... pero no dejéis de fumar que si no me reducen el sueldo y que quitan la “tarjeta oro”, debido a la reducción de ingresos. Para que os hagais una idea -debería decirnos nuestra Ministra de Sanidad, tan interesada ella por nuestra salud- he aquí la realidad: una media de dos euros por cajetilla de tabaco que compréis; más el porcentaje del tratamiento médico, debido al cáncer de pulmón; mas el IVA del Tanatorio, de las coronas y flores, del coche fúnebre, de las esquelas y del Crematorio... De todos esos ingresos, después nos beneficiamos todos: vosotros y nosotros”. Y finalizaría diciéndonos: ¿Comprendéis, ahora, porqué tenemos que hablaros así?... Porque si lo hiciésemos, como Dios manda, no nos votaría nadie. Y lo que ningún Partido Político se puede permitir el lujo es de hablar un idioma que no sea aplaudido por el mayor porcentaje de votantes.
¿Ah!. Señora Ministra, como no debo dar la mano ni besar a nadie, cómo hago para recoger los billetes de banco que me entregan o qué hacer para probarme un traje o unos zapatos, cuando no sé si la persona anterior estaba contaminada con el virus de la gripe A. Estos ejemplos son para demostrarle que nos dictan unas prohibiciones absurdas, como si fuésemos tontos o algo peor.
Déjense de monsergas y arreglen los problemas del paro y de la recesión, que esos sí que pueden llevarnos a la tumba o a los desaparecidos manicomios.
Luis de Miranda.
martes, 1 de septiembre de 2009
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