martes, 1 de septiembre de 2009

2009.07.30
El problema de las Cajas de Ahorro que existen en España (con sus excesivas sucursales abiertas por doquier y dirigidas por nuestros Partidos Políticos) es una tarea que hay que acometer lo más pronto posible, salvo que nos veamos envueltos en una espiral que nos costará a los contribuyentes -a mediano o corto plazo- un coste no calculado y no deseado.
Es cierto -y no lo vamos a negar- que la solvencia de las mismas está garantizada por el Banco de España; pero... ¿hasta que porcentaje, lo están nuestros depósitos?. Dudo mucho -y perdóneseme la ignorancia- que, en caso de un hipotético “corralito argentino”, la recuperación de nuestros activos sea del soñado cien por cien; puesto que, como se nos está informando diariamente, la morosidad que ellas están soportando ya ha rebasado el 4.5%. Y en el caso de que tal morosidad o impagados toque el techo del 5%, el arrastre en cadena que pueden generar provocaría un convulso movimiento financiero que, tan sólo los grandes expertos, podrían cuantificar. De ahí que esté de acuerdo en que las fusiones que están en marcha entre ellas lleguen a buen puerto, con las consabidas reducciones de plantillas.
Sin embargo, los gigantes de la Banca española, como son el Santander, y B.B.V.A. (por citar a los más garantes) están dando beneficios, a pesar de la recesión que estamos sufriendo, porque sus impagados están oscilando entre el 2 y 3%. Y esa morosidad sí es adsorbida por sus propias reservas y garantías.
Llegados a este “·punto y final”, quiero ver cómo se comportan los llamados Sindicatos del Régimen (pero pagados por la totalidad del pueblo español); ya que, por un lado, tienen que defender los puestos de trabajo de los trabajadores de la Banca, y por el otro, cuidar de la vaca que los alimenta... Pero ante la realidad económica -y son conscientes de ella- saben muy bien que no pueden enfrentarse a ella porque los resultados finales serían muy superiores en cifras de despidos, amén de colapsar el tráfico financiero.
Y nos queda otro muro que hay que saltar: cual es, el de las autonomías y qué Partido o Partidos las gobiernan. Porque ahí sí que es dónde las Cajas tienen que hacer frente a los suntuosos gastos de sus despilfarradores.
Y pensar que todos estos desmadres vienen, en parte, por haber convertido nuestra querida España en 17 Hatos. Alguien dijo que las Autonomías son el cáncer de cualquier País... y no se equivocó. Porque para mantener 17 gobiernos, con sus correspondientes infraestructuras, hay que sacarle el dinero al pueblo de mil maneras distintas. Y entre esas “distintas” se inventaron las Cajas regionales o pueblerinas.
Luis de Miranda

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