2009.08.24
Supongo que durante este fin de semana se habrán enterado de la última decisión del Presidente de la República Bolivariana (o sea, de Venezuela, para que nos entendamos todos), el teniente coronel Hugo Chaves. Pues el buen Presidente coincide con el nuestro, señor Rodríguez Zapatero, en el que lo que hay que hacer para mantenerse en el poder por tiempo indefinido es desprestigiar -primero- y eliminar -después- al Partido de la Oposición y a toda su gente. Y ello se consigue sustituyendo a los componentes de la Justicia, por profesionales afectos al régimen. ¡Ah!. Sin olvidarnos de una persecución salvaje hacia los católicos, apostólicos y romanos. Y una vez en las cámaras representativas del poder estén los escaños ocupados por afectos al Presidente, lo que puedan hacer los antiguos votantes de la oposición será nulo: toda la infraestructura del poder absoluto estará controlada por el magnánimo, por el salvador de la Patria, por el dios de los dioses. Y a partir de ahí (de ahora, para Venezuela) se nombrarán, entre otros, los “comisarios de barrio”, que son los que tendrán la responsabilidad de informar al Ministerio del Interior de cuanto ocurre, incluidos los sentimientos de la población residente en ese distrito, en esa barriada o en esa calle. Y esos “comisarios de barrio” no pueden conocerse entre ellos y son los que abastecen a los órganos represivos para que obtengan de los infelices votantes y simpatizantes de la perdida oposición, toda cuanta información discurra por las cloacas del poder.
En una palabra. Los comisarios de barrio son los que denuncian a unos y a otros para que sean torturados -primero- y eliminados física o psíquicamente -después-. En nuestro caso, por ejemplo son los que denunciarán a tal o cual ciudadano por el simple hecho de que se expresa en castellano, cuando la Lengua de Cervantes (gracias a la generosidad del señor Rodríguez Zapatero) está prohibida en el 70% del territorio nacional. Y esa denuncia, como la que en su día hizo el señor Bono (¿lo recuerdan?) es suficiente para quedar eliminado de la sociedad y manchada la ficha policial: desafecto al régimen.
Y todo ello se logra fácilmente, modificando la Constitución y adaptándola a los salvadores de la Patria, a los dioses de los dioses. Adaptándola al socialismo castrista y chavista, sin titubeos. O como dicen por aquellos lares: “echándole pichón”.
Luis de Miranda.
martes, 1 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario