2009.08.25
Hoy, para unos es el día de la festividad de San José de Calasanz; y para nosotros, los betanceiros y toda la zona de Ferrolterra, hoy celebramos el día de San Luís, Rey de Francia. Y en esta fecha, los betanceiros celebramos, celebran los segundos “Caneiros”, donde aprovechábamos la ocasión para felicitar a nuestros íntimos amigos y familiares. Y lo celebrábamos con una buena fiesta campera, llegando a los Caneiros en barcas engalanadas (los que podían permitirse el lujo de tenerla o de alquilarla); y el resto, caminando al borde del río Mandeo y cargados con las célebres cestas de mimbre, en las que portábamos las empanadas, las tortillas españolas, los bistecs empanados, la fruta y las botellas de vino tinto: las que atándolas por el cuello las sumergíamos en el agua, para mezclar su contenido con gaseosa o sifón.
Al llegar al campo de los Caneiros, cada familia colocábamos el gran mantel de lino sobre la hierba y los consabidos complementos, en señal de que aquel espacio ya estaba ocupado. Y mientras no llegaba la hora de degustar lo que cada familia portaba en su equipaje, los niños y niñas jugábamos alrededor del palco de la música, entre muiñeiras y canciones de moda.
Una vez finalizado el almuerzo (que a veces intercambiábamos con los vecinos de al lado), nuestros mayores buscaban una reconfortante sombra para entregarse en los brazos de Morfeo, hasta que la Banda o la Orquesta contratada reiniciara sus actuaciones, donde adolescentes, jóvenes y mayores marcábamos el ritmo de un pasodoble, de un vals, de un tango y de un bolero... hasta que la tarde daba paso a la impaciente noche. Y todo ello transcurría con toda normalidad y respeto.
¿Y ahora, qué?... Ahora nuestros reemplazantes cambiaron aquellas correctas costumbres por echarse vino unos a otros, por destrozar cuanto encuentran a su lado y por iniciar peleas incontroladas, entre bandas de futuros delincuentes.
Ahora, cuanto más borrachos están, cuanto más impresentables están, cuanto más follón arman, mejor se lo pasan... y peor lo pasamos nosotros, los mayores, los que fuimos educados en el respeto y la convivencia.
Por ello me reitero en lo que comenté esta mañana, mientras di lectura a los titulares de Prensa: los betanceiros de hoy me dan asco. Y este calificativo puedo usarlo puesto que soy betanceiro por los cuatro costados... pero un betanceiro orgulloso de la cultura que me transmitieron mis ancestros. Y un betanceiro que supo educar a sus hijos y nietos lejos de la barbarie actual.
Si la juventud de ahora quiere vender la Fiesta de los Caneiros con borracheras y vandalismo; por favor, que no cuenten conmigo ni con mis descendientes directos.
¿Entendido?... Los insociables y los salvajes no tienen cabida en esta tradición de siglos.
Esperemos que los hijos del presente, recuperen la cordura y el respeto... y cuanto antes.
Luis de Miranda
martes, 1 de septiembre de 2009
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