2009.08.31
Hoy se han abierto ventanas. Ventanas que estuvieron en los meses estivales con las contra-ventanas entreabiertas. Ventanas que no dejaron entrar aire fresco, aunque lo parezca. Ventanas en las que a partir de hoy los nuevos inquilinos se asoman dubitativos, puesto que son conscientes de que los anteriores ocupantes se habían ganado el respeto del resto del vecindario.
Entiendo -y lo entiende cualquier ser pensante- que no todos los vecinos caen bien entre los miles y miles de “pros” y “contras” que todos tenemos en esta viña del Señor; puesto que a algunos no nos gustan los llorones o los “mea pilas”, que decíamos los de mi generación... y a otra parte del vecindario, por ejemplo, le gustan los tipos con carácter, con decisión y con los cajones de la mesa bien puestos: si bien a estos les suelen llamar los detractores “talibanes de la información”.
El problema que tenemos en la actualidad, cara al futuro cercano, es que el pueblo español está en estado de letargo, que le da igual ocho que ochenta y ocho; que le importa tres pepinos lo que acuerden o dejen de acordar el representante del Partido de la Oposición y el Primer Ministro; que se pasa por el “arco de triunfo” los dos, tres, cuatro o cinco millones de parados, mientras sigamos despilfarrando a diestra y siniestra; etc., etc.
Y lo mas doloroso y decepcionante de este problema es que los “subvencionados” (medios de información en general, sindicatos y autonomías fieles al régimen, entre las decenas y decenas de casos que están comiendo a costa de nuestros impuestos) y los que están acongojados por el poder... de las amenazas, se mantienen en silencio y esconden la cabeza bajo el ala, como lo están haciendo los Sindicalistas españoles. Ahora entiendo porqué un gran amigo -fallecido en 1979- me dijo: “Acuérdate de mí, algún día, pero los Sindicatos españoles que están “fabricando” no dejarán de ser escuelas de “vende obreros”. Y que razón tenía mi amigo Manolo: los Sindicatos actuales, los variopintos medios de información, subvencionados con nuestro sudor y lágrimas, amen de la interminable lista de ciudadanos que viven de la “sopa boba”
hacen que una gran mayoría de la población no crea en nada ni en nadie. Y esta postura, por parte de la masa votante, no es nada halagüeña para ningún País que se precie de serlo.
Para terminar, les aconsejaré que se fijen en las piezas que cada quien sitúa para cuando se produzca el “abordaje” al poder, no les pille con el paso cambiado y puedan seguir “chupando del bote”... que, en definitiva, es de lo que se trata. A la población que les den “dos duros”, que por eso se los han ganado a pulso.
Luis de Miranda
martes, 1 de septiembre de 2009
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