martes, 1 de septiembre de 2009

2009.07.29
Hoy a las cuatro horas y un minuto de la madrugada, ETA ha vuelto a recordarnos que está ahí, que puede hacer daño cuantas veces quiera y que mientras no cambiemos de mentalidad los españoles seguirán los próximos cincuenta años causando dolor por todo el territorio nacional.
Afortunadamente, y a pesar de los 200 kilos de carga mortífera, no ha habido víctimas mortales... pero sí muchos heridos.
Los españolitos de a pie; o sea, cerca de cuarenta millones de minusválidos psíquicos, seguimos pensando y creyendo que estos cincuenta años que llevamos soportando a ETA es porque nuestros políticos y los legisladores así lo quieren. Y llegamos a esa conclusión, porque no nos imaginamos a ningún país europeo -que se precie- que fuese capaz de enterrar a más de mil ciudadanos y de ver aumentar la larga lista de las “víctimas del terrorismo”... y que no cambiase el código penal... o que no aplicase su propia Constitución y sus leyes.
Pero, regresando al brutal atentado de esta noche, lo que más me molesta, lo que más de decepciona es que observando a los ciudadanos, durante la mañana de hoy, y mientras los canales de televisión nos pasaban las imágenes del estado en que quedó uno de los edificios afectados por la explosión, fué que ninguno de los posibles tele-espectadores dedicó un solo segundo en mirar para la llamada “caja tonta”. Es como si los sentimientos humanos hubiesen sido arrancados de nuestras conciencias.
Conclusión. A los colectivos presentes les importa tres pepinos lo que se pudo haber vivido en Burgos: una masacre de proporciones superiores al ya olvidado atentado de Hipercor de Barcelona. Y es que -renocozcámoslo o no- y mientras los políticos que tenemos usen estos actos terroristas para desprestigiar al adversario político y obtener unos pocos de votos más... la ETA seguirá campando a sus anchas y dejando otra parte del territorio español teñido de sangre inocente.
¿Cuando -me pregunto- se sentará en España algún humanista y leerá nuestra actual Constitución y nuestras leyes vigentes... y comprenderá que si las aplicamos, al cien por cien, esta banda terrorista desaparecería de la faz de España en menos tiempo de lo que tarda el tren Talgo en recorrer la distancia entre La Coruña e Irún?.
No perdamos la esperanza. Algún día un responsable, un ciudadano de bien, cogerá el toro por los cuernos y dirá... ¡hasta aquí habéis llegado!.
Luis de Miranda.

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