2009.09.10
Reconozco que es muy triste ser ignorante, y bastante desgracia tiene la persona que sufre tal falta de formación. (Lo que me sucede a mí, respecto al mundo de la informática, por poner un ejemplo). Pero no me da tristeza ninguna aquel ser que es un ignorante redomado... y no lo reconoce. Y es que intentar dialogar o analizar un tema con una persona analfabeta -pero que se cree que todo lo sabe- es algo imposible. Por lo tanto, mi humilde consejo es “ni se pare a saludarle. Déjele que siga en su sub-mundo”.
Este preámbulo (en música se llamaría Sinfonía) lo traigo a la frecuencia 106.8 FM porque no puedo entender cómo se puede llegar al Congreso de Diputados de la Nación española decir lo que expresó en el día de ayer. Y mucho menos, como pueden jalear los “palmeros” que están presentes en la Cámara, para hacer bulto... puesto que allá “ni pinchan, ni cortan”. Son simplemente unos animales (racionales) que viven a las mil maravillas, en el zoo de la política, a cuenta de nuestro sudor y lágrimas. Pero dentro del hemiciclo que supuestamente representa la soberanía nacional, su única misión es la de cumplir con las órdenes que dio el Gran Jefe: aplaudir cuando haga hincapié en un calificativo o cuando diga aquello que el pueblo quiere oír. Y si la oposición se pone impertinente, formar el follón padre para que no se oiga lo que está exponiendo. (Como hace la orensana, doña María Antonia en el Canal Cuatro de Tv).
Lo más indignante de esta escabrosa y triste historia es que nuestro Primer Ministro, el señor Rodríguez Zapatero, dijo una cantidad de frases hechos, sin contenido, como si tuviese la seguridad de que los millones de adultos que habitamos esta piel de toro -antiguamente llamada España- tenemos el mismo nivel de formación escolar que la suya o que los personajes que portaron y portan la Cartera del Ministerio de Fomento, desde la salida del señor Álvarez Cascos. ¡Ah! Y sin olvidarnos, por favor, de nuestra admirada y recordada Ministra que nos dijo que “como el dinero público no es de nadie...”.
Que triste es recordar aquel Gobierno de don Adolfo Suárez y quienes ocuparon, por vez primera, los puestos asignados a la oposición.
Luis de Miranda
jueves, 10 de septiembre de 2009
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