2009.07.28
Después de haber oído al señor Moratinos -desde Caracas- la defensa que hizo del terrateniente Zelaya (ex-Presidente de Honduras), me tomo la libertad de leerles los tres puntos que destaqué, para una mejor comprensión, el pasado 2 de este mes:
“Uno).- La Constitución de Honduras tiene muy bien redactadas las funciones de cada ciudadano que ocupe un puesto dentro del organigrama de los poderes públicos. Es mas, si los Presidentes del País o del Congreso o del Poder Legislativo o se trate de simples Ministros, violan cualquiera de los artículos de la Constitución quedan automáticamente fuera de su cometido y con una pena de “inhabilitado para ocupar cualquier cargo público por un periodo de diez años”.
Dos).- Quien garantiza el cumplimiento de la propia Constitución hondureña son sus Fuerzas Armadas, según consta en el artículo 272. Y las Fuerzas Armadas solamente pueden intervenir (como así lo han hecho), siempre y cuando el Presidente del Congreso lo decida y autorice.
Tres).- La presidencia del Gobierno no está ocupada por ningún militar, sino por el Presidente del Congreso, que es justo lo que establece la Constitución. Así que nada de nada de ese invento internacional y dirigido por intereses no confesados, mal llamado “golpe de Estado”.
En Honduras, señoras y señores, no ha habido ningún “golpe de Estado”, como nos venden quienes desconocen la Constitución hondureña. En Honduras, hasta el presente, se ha seguido al pie de la letra la Constitución. Y la prueba de ello es que sigue gobernando el mismo Partido Político”.
Bien. Hasta aquí, lo que les hice llegar a ustedes, amén de resaltar que ni los asesores estadounidenses ni los de la Comunidad Europea...ni, por lo tanto, la maquinaria mediática del régimen del señor Rodríguez Zapatero... tuvieron la precaución de leer la Constitución hondureña. Y ante tal ignorancia “largaron” una serie de calificativos y conclusiones.... que, al día de hoy, se están tragando en silencio. Y es que estaba muy claro -para los que no vivimos a costa del régimen- que el corrupto Zelaya era un “juguete roto más” del socialista Hugo Chávez Frías: comandante venezolano que con el poder del dinero quiere capitanear toda la América latina, desde Tierra de Fuego hasta la orilla del río Bravo. De ahí que, y desde hace unos días, en los Estados Unidos nadie volvió a calificar la salida de Zelaya como “golpe de Estado”. Solamente lo siguen haciendo las maquinarias de aquellos países que admiran y defienden a Guinea-Ecuatorial, a Cuba, a Bolivia, a Ercuador, a China y, ¡cómo no!, a Venezuela.
Por cierto... ¿Alguien se ha dado cuenta de cómo y de qué manera se está armando Venezuela?... Ah!. Y se ofreció varias veces a defender con las armas el retorno de Zelaya.
Menos mal que los Estados Unidos ya han abierto los ojos sobre la situación de Honduras.
Luis de Miranda
martes, 1 de septiembre de 2009
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