2009.08.26
Me resulta muy curioso que existieron personajes a lo largo y ancho de la Historia, a los que se les temió mucho más, después de muertos... que cuando estaban en la cima del poder absoluto. Y sin que ninguno de ellos tuviese nada que ver con los anteriores o posteriores, lo cierto es que esos pocos tuvieron lugares relevantes en la Historia. Y según quienes los calificaron llegaron a ser santos, mártires, asesinos, dictadores, etc. O sea, de todo, un poco, puesto que dependieron de quienes mas admiración o animadversión les tuvieran... o de la envidia que sintieran por ellos... o del grado de complejo de inferioridad que tuvieran o tuviesen los clasificadores.
A mí, personalmente, me resulta cansino las columnas que se están dedicando a la figura de don Francisco Vázquez (ex-Alcalde de La Coruña y actual Embajador cerca de la Santa Sede). Pero, por otro lado, entiendo que a falta de una figura de alta talla que represente a la histórica ciudad de La Coruña, ciertos medios de información o de la lista de subvencionados “tiren” de algunas declaraciones poco afortunadas o no coincidentes con el régimen central -que sería lo más acertado indicar- para que sus detractores busquen y rebusquen titulares demagógicos sobre si acepta o no actuaciones contra-natura o que estén dirigidas contra nuestras creencias religiosas y morales.
El grave, gravísimo, problema de Paco Vázquez es que ha dejado el listón tan alto que ni con la escalera de bomberos se llega a la mitad del camino. Y uno de los valores más apreciados por las personas con cierta capacidad de análisis es la de que nuestro añorado Paco Vázquez todavía no ha sido reemplazado y que los coruñeses sentimos que en el Palacio de María Pita todavía existe un vacío que ni el bipartito, ni un cuatripartito serán capaces de llenar. Y es que la figura, la personalidad, la eficiencia de Paco Vázquez está mas que demostrada. Y por muchos imbéciles que quieran apagar o desprestigiar a Paco Vázquez, su peso político -tanto a nivel nacional como internacional- es suficiente para enmudecer la débil voz de la sinrazón. Y en vez de criticar su aspiración al reemplazo de don Enrique Mújica, cada oponente a su candidatura debe presentarse... ¿qué les parece?... ¿Cuantos votos sacaría usted, señor Sánchez Mesejo?... Nos gustaría comprobarlo.
Luis de Miranda
martes, 1 de septiembre de 2009
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