miércoles, 2 de septiembre de 2009

2009.09.02
A cualquier responsable le interesa, en estos momentos de casi deflación, que sea vea la luz en dos túneles: el laboral, con cuatro millones ochocientos mil parados; y el de la seguridad personal, a consecuencia del primero. Y es que la posesión de un puesto de trabajo genera automáticamente una sociedad diferente a la que se está conformando ahora. La de ahora, la de minuto a minuto, genera frustración (primero), desesperación (después) y violencia (al final).
Mi pregunta, ante esta destrucción de la Nación española, es la siguiente: “¿hasta que punto estaría o estará dispuesto a llegar, si su familia y su futuro están condenados a muerte?”.
Esa es precisamente la pregunta que no se hacen los políticos irresponsables, puesto que su única meta es mantenerse en el poder, a costa del hambre y la desesperación del pueblo liso y llano. Como dice nuestro dicho gallego: “a min chámame can, pero dame pan”.
Pues bien. A esos irresponsables les importa tres pepinos que los medios de comunicación y la simple población los pillen alternando y navegando con millonarios o comiendo en restaurantes, a los que antes de subir al poder no eran capaces de llegar o bebiendo vinos que jamás habían catado ú oído.
Y cuando nos ha llegado el momento de sacrificarnos todos, ellos se excluyen porque creen que pertenecen a otro estatus distinto al nuestro. Y no sólo se excluyen sino que tiran de las arcas y obligan a los Bancos a concederles créditos impagables... pero cuya deuda pública está en el 4.7% del PIB nacional. Y si mis humildes cálculos no fallan, y por la autopista que circula el señor Zapatero y sus adláteres, finalizaremos este maldito 2009 con una deuda del 8 ó 9%.
Resumiendo. Esta “caída libre actual” nos llevará indefectiblemente a la desaparición del ahorro. Y la desaparición del ahorro trae consigo de la productividad y del empleo. Y esas pérdidas (productividad y empleo) nos llevan a la caída del consumo. Y la caída del consumo... nos lleva a “la pescadilla que se muerde la cola”.
Como el señor Rodríguez Zapatero no inyecte circulante a la calle, tenemos garantizada la recuperación del País... para cuando se haga realidad la caída del régimen... Jamás, antes.
Luis de Miranda

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